La cordura loca de Lady Macbeth

Basado en Macbeth de Shakespeare

Versión y dirección Irina Kouberskaya

El acercamiento a la auténtica historia de Lady Macbeth. Lady Gruoch, la mujer en la que se inspiró Shakespeare para crear el personaje dio impulso a la creación de esta puesta en escena. La pequeña Gruoch, nieta del rey Kenneth III creció en silencio… y ahora nuestra obra le da la palabra.

El diferente punto de vista hacia los hechos abrió nuevos caminos de comprensión de la tragedia. La historia dio un vuelco invitándonos a compadecer, comprender, rechazar y reflexionar. “La bendición de Dios os acompañe y a todos los que deseen trocar el mal en bien y a los enemigos en amigos” La conciencia torturada de Lady Macbeth huye por el hilo del delirio y del suicidio. “Tierra borra mis pasos” ese final es la configuración humana de Lady Macbeth.

No es la primera vez que me acerco a Shakespeare que junto a Cervantes, dos genios que convivieron en el mismo tiempo, dijeron: Cervantes “La razón de la sinrazón que a mi razón se hace” – Shakespeare: «falsa creación de un cerebro delirante”. Ambos alertaban a la humanidad sobre el precario estado de la consciencia del hombre “confundiendo toda la armonía de la tierra, donde la infamia tiene el rostro de la virtud, donde la violencia es símbolo de la modernidad y la campana de los difuntos toca sin que ya nadie se pregunte por quien”. La sociedad está cada vez más desnaturalizada, desarticulada, manipulada: “el falso rostro tiene que ocultar lo que siente el falso corazón”

El escenario es un lugar sagrado. Condensación y explosión de las experiencias del ser humano.

Para el desarrollo de esta puesta en escena era necesaria la colaboración de una actriz de gran calado. Afortunadamente la encontré en la figura de Beatriz Argüello, que desde hace tiempo manifestó su interés en trabajar conmigo. Aquí está el resultado de nuestra aventura.

Irina Kouberskaya

GÉNERO

DRAMA

DURACIÓN

90 min

REPARTO

Lady Macbeth – Beatriz Argüello

FICHA TÉCNICA

Diseño del espacio escenográfico – Irina Kouberskaya

Diseño de luces – Miguel Pérez Muñoz

Técnicos de luces y maquinistas – Miguel Pérez Muñoz y Nicolás Orduna

Diseño de vestuario – Guillermo Hidalgo

Elaboración del vestuario – Taller La Niña Pintá

 

 

José Miguel Vila

Diario Crítico

Irina Kouberskaya muestra una vez más que conoce, y profundamente, la obra de los autores que sube a escena. Shakespeare no iba a ser menos y por eso puede brindar al público una visión tan singular y arriesgada como la que muestra de Lady Macbeth. Así tiene que ser porque sin riesgo no hay arte posible. Imposible entender en toda su dimensión las palabras y las reacciones de esa Lady Macbeth sin conocer muy bien la tragedia del Bardo. Palabras y reacciones tan espléndidamente encarnadas por Beatriz Argüello –cruel, salvaje, poseída, obsesionada por lanzar a su marido a ocupar el trono como sea…-, que despliega todos los recursos actorales que atesora en su voz, en su cuerpo y en su mente para dar vida a la más fascinante Lady Macbeth que imaginar se pueda. Muy interesantes también los hallazgos escenográficos introducidos por Irina Kouberskaya en un escenario más bien pequeño y que, sin embargo, con los recursos introducidos parecen agrandarlo. Un gran candelabro, dos lujosas butacas preparadas para dar asiento a los reyes, una carretilla en la que transporta una muñeca que acaso le recuerde la niña perseguida y violada que un día fue.

Raúl Losánez

La Razón

Shakespeare en modo expresionista. Arriesgado y meritorio nuevo proyecto de la directora Irina Kouberskaya. Se trata de un monólogo que toma como protagonista a la shakesperiana Lady Macbeth. Lo curioso de esta propuesta es que, para justificar dramáticamente al personaje, Kouberskaya no ha querido tanto hacer un análisis lógico y razonado de sus actos como permitir que el espectador pueda “espiar” la complejidad de una psique atormentada por su pasado y por el destino, que cede a sus impulsos más primarios e inmorales en la búsqueda de una felicidad que le ha sido siempre esquiva. Por su atípica naturaleza […] no ha podido hacer mejor elección la directora: pocas intérpretes en el panorama teatral podrían lograr, como hace aquí Beatriz Argüello, que el espectador se aventure con ella, durante cerca de hora y media, en todo ese confuso y onírico laberinto que ha de recorrer el personaje. Argüello, se amolda ahora sin problemas a la naturaleza, tan distinta, de este montaje eficazmente dirigido por Kouberskaya en el que la actriz vuelve a dar una clase magistral −y son ya unas cuantas a lo largo de su carrera− con el manejo de la voz, el movimiento, el ritmo y la emoción, saltando con una apabullante seguridad por los distintos estadios psicológicos que transita la protagonista. No es esta una obra que quiera sostener argumentaciones, sino despertar intuiciones; La romántica lucha de una pequeña sala, como Tribueñe, que sigue apostando por hacer teatro al margen de criterios comerciales.

Horacio Otheguy Riveira

Culturamas

Beatriz Argüello en una nueva Lady Macbeth, de la mano de Irina Kouberskaya […] Una aventura intensa, escrita y dirigida con la sabiduría que atribuimos a Irina Kouberskaya, con tanto conocimiento del devenir histórico del teatro y la literatura que se nutre de las corrientes más diversas para plasmar esta nueva historia Macbethiana; una experiencia pura y hermosa, tensa y dulcísima, tan dada al expresionismo como simbolista con golpes maestros de otras corrientes, del surrealismo como del absurdo, en un devenir de símbolos y misterios, de metáforas y oscuros canales que recorremos sumergidos en el desorden mental de una mujer del siglo XI. Edad Media y constantes atemporales de marginación, violación, sed de venganza, y una suerte de aire poblado de enigmas, cómo si no permanecer atentos a la debacle de su «cordura loca». Esta Lady Macbeth se nos ofrece muy vestida, excepto en el desnudo de sus briosas piernas, y muy desnuda en el volcánico discurrir de sus recuerdos y emociones: baila, ríe, teme, ama, mata, saborea venganzas, ordena una gran cena con sirvientes perezosos, lucha contra un espectro… y se revuelve en la agonía de una inclemente soledad. Un diseño de luces de notable ambiente gótico, gracias al cual la polifacética creación de Argüello, expande su talento en alucinante abanico de expresiones físicas y vocales, pues baila y parece cantar, se lamenta y enfurece, se lanza en vertiginosa caída en la locura midiendo extraordinariamente las palpitaciones de su personaje bajo una banda sonora conmovedora. Un viaje tenebroso por las emociones de un personaje que escapa de la implacable idea de Shakespeare para revolverse entre las abrumadoras tinieblas de su memoria. Víctima histórica necesitada de rabiar, vengar y volar con alas propias, aunque al final no haya más que derrota. La Sala Tribueñe, veinte años después de su inauguración, tiene un público expectante, previamente emocionado.